.jpg)
Y la muerte forma parte de la vida.....
Hasta hace once meses era algo que le pasaba a los demás. La muerte que se presenta por sorpresa, sin avisar, que no te da tiempo ni para respirar era para el resto de familias. Pero, como muchas otras cosas, también me podía pasar a mí. Y me pasó.
Que no tuviéramos tiempo ni para imaginar un mundo sin ti
antes de morir, hizo que la situación fuera muy difícil de asimilar. No tenía
ningún sentido. En pocas horas cambiaba todo. Mientras tú nos explicabas tu
última hazaña informática mi mente me iba repitiendo “no va a salir del
hospital”.
Y resulta que, sin saberlo, ya habíamos vivido nuestras últimas Navidades, las últimas reuniones espontáneas, las últimas conversaciones, y nuestro último cumpleaños juntos. Seguramente fue mejor así, de haberlo sabido los habría convertido en momentos tristes en vez de en recuerdos agradables.
Y se cumplen las expectativas de los médicos. Pasamos la última semana a tu lado, todos pegados a ti, sin dejarte solo ni un minuto, conscientes, ahora sí, de que el tiempo se acaba. Game Over. Fin de la partida. Pero solo para ti. Los demás seguimos con las vidas que habíamos dejado suspendidas durante unos días. Resulta extraño, muy extraño. Te necesitamos en decenas de situaciones cotidianas, pero aprendemos a solucionarlas y poco a poco a seguir sin ti.
Y resulta que, sin saberlo, ya habíamos vivido nuestras últimas Navidades, las últimas reuniones espontáneas, las últimas conversaciones, y nuestro último cumpleaños juntos. Seguramente fue mejor así, de haberlo sabido los habría convertido en momentos tristes en vez de en recuerdos agradables.
Y se cumplen las expectativas de los médicos. Pasamos la última semana a tu lado, todos pegados a ti, sin dejarte solo ni un minuto, conscientes, ahora sí, de que el tiempo se acaba. Game Over. Fin de la partida. Pero solo para ti. Los demás seguimos con las vidas que habíamos dejado suspendidas durante unos días. Resulta extraño, muy extraño. Te necesitamos en decenas de situaciones cotidianas, pero aprendemos a solucionarlas y poco a poco a seguir sin ti.
Y a los pocos días descubro que estoy embarazada. ¡Lo he conseguido, papá!. Y en el fondo sé que lo sabes. Que como le explico a June nos vigilas, nos proteges y nos cuidas desde tu estrella.
Y justo ocho meses después y casi a la misma hora en que tú dejaste de respirar, empieza a hacerlo tu séptimo nieto. No podrá jugar contigo, pero nos tendrá a todos los demás que le hablaremos de ti. Ese trocito tuyo que dejaste en cada uno de nosotros lo compartiremos y te conocerá.
Y al final me diste una lección con la que todavía estoy aprendiendo a vivir: la muerte forma parte de la vida.
Espero que, desde tu estrella, tengas un bonito día papá.